martes, 8 de diciembre de 2009

Concurso escolar de fotografía "Ciudad de Medina"

El día cuatro de este mes tuvo lugar el concurso de fotos “Ciudad de Medina Sidonia” y, como ya he comentado otras veces en el blog, éramos mis compañeros y yo los encargados de guiar a los grupos de participantes.
De cada centro educativo se eligieron un número de alumnos y alumnas que fueron repartidos entre todos los monitores, de manera que cada monitor habría de tener un alumno/a de cada centro, en total seis personas.



Los monitores entramos al instituto dentro del horario normal, y antes de que empezaran a llegar los concursantes preparamos el salón de actos para darles la bienvenida.
Una vez que todos los participantes fueron asignados a los monitores comenzó el recibimiento por parte de nuestro director, Juan Rodríguez Tabernero, el presidente de la asociación de padres y madres AMPA y Miguel Roa.
Al igual que el año pasado, este año también se dedicó un tiempo en enseñar a los participantes conceptos básicos de fotografía que posteriormente habrían de ser utilizados. La presentación en PowerPoint acompañada de la explicación de Miguel Roa duró unos 45 minutos y después de esto todos fuimos saliendo del salón de actos para coger el desayuno que facilitó la asociación AMPA.



En este momento comenzó nuestra labor como monitores. Nuestro propósito era enseñar lo que habíamos aprendido durante el trimestre en las clases de Proyecto Integrado, guiarles por una ruta en la que pudieran aprovechar todos los encantos de nuestro pueblo y, para los pequeños, servir un tanto como protectores, ya que la mayoría de los participantes eran de 5º o 6º de primaria.
En mi caso, me uní a dos compañeros de clase más para hacer la ruta. En general, casi todo el mundo hizo grupos para así no vernos tan “desprotegidos”.



Dicen que nunca llueve a gusto de todos y ha de ser verdad. No tuve la suerte de que mi grupo fuera en su mayoría responsable y atento.
Aparte de que no me obedecían a lo poco que le ordenaba, que era principalmente que me siguieran, tampoco se mostraron interesados en la fotografía, en dedicarse a hacer buenas fotos a su pueblo para ganar el concurso.
Por tanto, mi labor en toda la mañana fue mantenerlos unidos. A los que sí que mostraban interés apenas pude prestarles atención.
Aunque claro, son niños y la manera de mantener todo en orden es sabiendo implantarlo, por eso no descarto culpas hacia mí, a que no supiera cómo tratarlos.
De todas formas pienso que no se nos encomendó una labor adecuada a mis compañeros y a mí. Nosotros también somos menores de edad y para cualquier actividad tenemos que contar con el permiso de nuestros padres; no entiendo entonces de qué correcta manera hemos de encargarnos de una tropa de niños que no nos hacen caso.
Para mí, el resultado ha sido una mañana de estrés continuo que no ha desarrollado ni en el mejor de los momentos el papel para el que estaba destinado.



Es por eso que no estoy a gusto con la organización que ha tenido este año el concurso. Hace un año, cuando yo participé, cada concursante se organizó de la manera que quiso y así pudo ir al ritmo que le parecía idóneo.
Además, teníamos más tiempo para hacer las fotos porque al final de la mañana no se entregan las tarjetas de memoria de las cámaras. Lo bueno de esto es que así no se podrán entregar fotos hechas por otros, como pudo pasar el año pasado. Pero claro, en este puente las tarjetas las tenemos los monitores, que tendremos que escoger las cinco mejores fotos de cada uno. Estos días, sin duda, muchos de los participantes se quedarán sin tomar ni una sola foto a falta de tarjetas de memoria para sus cámaras.



No sé de qué manera corregir todos los fallos que menciono aquí, pero es tan sólo una crítica porque repito que a mi parecer este año no se ha mejorado como se esperaba la organización del concurso.

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