lunes, 1 de febrero de 2010


Buenas.

Esta mañana tuvimos nuestra clase de P.I a primera hora como cada lunes. En mi entrada anterior ya anticipaba la visita de algunos de nuestros profesores para darnos una charla acerca de la universidad, mejor dicho, de su experiencia como universitarios.

Los invitados fueron: Alonso, físico; Antonio Pan, matemático; Pedro, químico; Antonio Mateos, físico; y Natalie, filóloga hispánica.

El primero que intervino fue Alonso, que ha sido y es mi tutor durante los dos años de Bachillerato. Alonso es de Barbate y, como mucho de sus amigos, no tenían experiencia ni idea de lo que suponía mudarse a una ciudad lejos de la natal y sin ayuda en el hogar.
Decidió que su vocación estaba relacionada con las ciencias y por eso eligió Física, y además en el destino más lejano donde fue aceptado, Granada.
En el comienzo de su trayectoria él y todos los amigos que lo acompañaban se sintieron muy felices y satisfechos de por fin salir del pueblo para mudarse a vivir a la gran ciudad que es Granada, contando además con el ambiente universitario de la época, que aún continúa.

El primer año de carrera que cursó estuvo lleno de idas y venidas pensando en lo que dejaba en Cádiz y lo complicado que era llevar adelante el curso junto con la necesidad de mantenerse vivo y no morir en el intento en un piso lleno de chicos como él, que no tenían ni idea de qué hacer en la casa.
Lo primero que aprendió en este año fue a buscarse sólo las mañas para buscar apuntes, atender en clase sin perder el hilo, limpiar, cocinar y, por supuesto, sacar tiempo para pasárselo bien.

Luego los malos momentos van pasando y descubrimos que no todo era tan malo como parecía, pero los cambios siempre cuestan y en su caso tuvo la suerte y la fuerza de no dejarse llevar por los malos momentos que a veces pasamos cuando algo nos cuesta.

De sus años universitarios destaca lo que aprendió no sólo a nivel profesional, si no personal, llevándose muy buenos recuerdos de sus compañeros y además, con la sensación de haber disfrutado al máximo de lo que le aportaba la ciudad en la que estaba, Granada, y la carrera que eligió.

El siguiente fue Antonio Pan, un joven asidonense que estudió Matemáticas en Puerto Real, ciudad que dice no gustarle mucho, pero de la que guarda muchos recuerdos.
Desde siempre la vocación de este profesor de nuestro centro fueron las Matemáticas y lo tuvo muy claro. Sin embargo, en segundo de Bachillerato le entró la duda de si era esa la carrera adecuada. Afortunadamente se dejó llevar por sus gustos y acabó eligiendo esta carrera.

Las experiencias en este caso siguen siendo buenas y muy parecidas a las de Alonso. Disfrutó mucho de la vida social que le proporcionaba el campus, teniendo en cuenta que se empieza desde cero en un sitio completamente nuevo y que las amistades que desarrolles nada tendrán que ver con tu pasado si así lo deseas.

Las clases en la universidad no fueron fáciles y hubo profesores a los que le sobraba de todo menos conocimientos acerca de la materia que impartían. Esta queja la han tenido casi todos los invitados de hoy.
Pero también podías encontrar algún que otro buen profesor que sabía qué daba y lo hacía bien.
En ello consistía la dificultad de aprobar, porque cuanto peor profesores fueran, más intentaban hacer la puñeta, o acaso la hacían sin darse ni cuenta.

El resultado de su trayectoria universitaria ha sido en todos los sentidos bueno, sobre todo por la madurez adquirida a lo largo de todo el aprendizaje que engloba una carrera y esa primera fase de independencia.

En tercer lugar habló Pedro, gaditano que divagó acerca de qué carrera elegir, Biología o Química. Su experiencia en el último curso de Bachillerato lo hizo decantarse por Química.
Su caso es un tanto diferente al de los anteriores, empezando porque no necesitó mudarse a otra ciudad para cursar sus estudios universitarios.
Siguió viviendo en Cádiz y asistía a las clases en el Puerto Real, donde estaba su facultad.
Según nos cuenta, su primer año fue mucho más fácil en comparación con segundo de Bachillerato. Recuerda que en su carrera no disponía de tiempo para estudiar, derivado principal de tener las mañanas ocupadas en las clases y por las tardes asistir a prácticas.

De las clases se le ha quedado también el sabor amargo de no tener la satisfacción de que te enseña alguien cualificado hasta un mínimo razonable.
Por otro lado guarda relación con compañeros de facultad y, como ya es sabido, está orgulloso de todo lo aprendido a lo largo del tiempo de carrera.

El último profesor relacionado con las ciencias que habló esta mañana fue Antonio Mateos. Su vida anterior nada tenía que ver con la que le esperaba en la universidad. Sus padres eran militares y su entrada en la carrera de Física le trajo multitud de experiencias nuevas.
Su estancia como estudiante la pasó en una residencia para hijos de militares y allí encontró con una gran diversidad de compañeros, casi todos en su misma situación.

Separarse del núcleo familiar significó abrir nuevas puertas hacia otros aspectos de la vida que no visualizamos detrás de la protección de nuestros padres.
Es necesario salir y no tener miedo a mudarnos a alguna ciudad un poco más lejos de lo establecido por las normas familiares.

La vida social de la universidad lo enganchó muchísimo y no tuvo la capacidad para saber racionar el trabajo y la diversión, por lo que sus padres le dieron un ultimátum: o aprobaba o terminaba la carrera desde casa a distancia.
La química de su carrera se le hizo cuesta arriba y al final terminó en su casa estudiando a distancia.

Lo que puede parecer un obstáculo insuperable se puede conseguir por medio de la constancia y la voluntad, y éste es su ejemplo.

Para cambiar de rama y finiquitar mi entrada os cuento la experiencia de Nathalie. Viendo su nombre y sabiendo que imparte francés no es difícil deducir que es francesa.
En el norte de Francia cursó Filología Hispánica y Francesa. Siempre fue alguien liberal y sus intenciones eran estudiar por lo que puso todo de su parte para conseguirlo.
La familia no siempre está de acuerdo y en la época que corría no todos los padres permitían que sus hijas estudiaran. Con respeto y educación logró ganarse la confianza de sus padres y en su primera beca viajó a España.
Como vemos, las becas son de suma importancia en estos casos en los que la familia no dispone de mucho dinero.

Los libros útiles para la universidad eran caros y sólo comprabas los más esenciales con el poco dinero que te sobraba del resto de gastos de cualquier universitario.
También era usual hacer cola en las bibliotecas para coger un libro para una determinada asignatura.

Nathalie siempre ponía mucho esfuerzo en aprobar todo en junio porque así tendría todo el verano libre, pero no para sus gustos, si no para ganar dinero y tener algo ahorrado para los gastos que venían con el próximo curso.

En general, cada uno con sus experiencias nos hacen coincidir en puntos muy semejantes. La universidad siempre proporciona conocimientos y madurez, y acabas siendo una persona diferente a la que entró en primero, mejor, más nutrida.
La distancia no ha de ser un problema, tenemos que desencantarnos de la protección que siempre nos rodea para valernos por nosotros solos y aprender a movernos con desenvoltura.
Por último, remarcar las amistades, que se hacen para toda la vida, tal y como esos recuerdos de aquellas fiestas entre compañeros.

Un saludo y hasta la próxima semana.

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